martes, 1 de noviembre de 2016

El hallazgo de un sestercio cambia la edad del acueducto de Segovia

Los arcos del Acueducto de Segovia. A. M.
Los arcos del Acueducto de Segovia. 
Uno de los monumentos más emblemáticos de España es más joven de lo que se pensaba. Nuevos estudios arqueológicos sitúan la fecha de construcción del Acueducto de Segovia en el siglo II de nuestra era, a partir de los años 112 y 116. La datación tradicional de este Patrimonio Mundial se remontaba al siglo I, hacia el año 98. El área de Turismo del Ayuntamiento de Segovia ya ha encargado una nueva tirada de folletos turísticos con la nueva fecha. Los investigadores concluyen que la edificación de las monumentales arcadas se produjo o bien al final del gobierno de Trajano, o bien, con una probabilidad más elevada, en el gobierno de Adriano. Se trata de una época de gran esplendor de la Segovia romana, generalizada en la parte occidental del Imperio. Tras las grandes conquistas de Trajano en la Dacia y Mesopotamia, el dinamismo del sistema económico y las reformas militares de Adriano, que estabilizaron las fronteras imperiales, llevaron a una gran efervescencia en todos los órdenes en las provincias. Durante su mandato y el de Antonino Pío, en el siglo II, se desarrollaron grandes obras públicas.

Municipio de derecho latino, ya con Tiberio


Según los expertos, la intervención del arqueólogo Germán Prieto Vázquez también demuestra que el acueducto monumental, tal y como ahora se contempla en Segovia, no supone una restauración de obra precedente, en tanto que las arcadas se elevaron, tal como hoy se presentan, desde su origen, excavando una gran trinchera longitudinal. En ella, a su vez, se excavaron las fosas de cimentación de las pilas finales, a gran profundidad, debido a la existencia de un blando sustrato rocoso, de arcillas margas y calizas.

Los análisis de la documentación epigráfica de época romana de Segovia apuntan ahora a la consideración, según el profesor Juan Santos Yanguas, de la Universidad del País Vasco, de que Segovia tenía ya el rango de municipio de derecho latino en época de Tiberio (entre los 14 y 37). Esta constatación tampoco encaja con la propuesta de reconstrucción de la inscripción en la que se basó el prestigioso epigrafista de la Universidad de Heidelberg, Geza Alföldy, ya fallecido, para situar la construcción en el año 98, fecha canónica hasta ahora.
Los nuevos datos, sobre uno de los acueductos más famosos y mejor conservados, se han hecho públicos en el reciente encuentro Ciudades Romanas del valle del Duero, celebrado en Segovia en el mes de octubre. El trabajo de investigación fue presentado por el director del Museo de Segovia, Santiago Martínez Caballero; el profesor de la UNED Víctor Manuel Cabañero Martín, junto con el arqueólogo del Servicio de Cultura de la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León, Luciano Municio, y los arqueólogos segovianos Clara Martín García y José Miguel Labrador Vielva.

El estudio se fundamenta en el análisis de los materiales arqueológicos procedentes de la excavación efectuada en 1998 por el arqueólogo Germán Prieto Vázquez. Exactamente, en los tres pilares de la obra romana en la Plaza del Azoguejo de Segovia, donde se erige el monumento en su máximo esplendor, con su doble piso de arcadas o arcuaciones y sus 29 metros de altura. La evaluación de los materiales ha permitido detectar que el relleno de las fosas de fundación de estas pilas incluye materiales cerámicos (terra sigilata hispánica) fabricados en talleres riojanos de Trittium (Tricio) sobre el primer tercio del siglo II. Además, entre estos rellenos, se halló un sestercio de Trajano emitido entre 112 y 116, durante el sexto consulado del emperador. Estos materiales fueron recuperados por Prieto Vázquez en los estratos de cierre de esas fosas en el momento de construcción de la obra, donde se detectó un ingente volumen de restos de la talla del granito, del tallado de los sillares a pie de obra, según se iban elevando pilares y arcadas. Por tanto, pertenecen al momento de su construcción. Esas fosas solo pudieron cerrarse tras el periodo entre los años 112 y 116, asevera el director del Museo de Segovia.

Martínez Caballero analizó los restos arqueológicos y revisó la documentación junto con Cabañero Martín y Prieto Vázquez, quienes concretaron la nueva fecha. Gráficamente, Luciano Municio explica que no hay más remedio que reinterpretar la edad y la historia del acueducto aunque los años varían poco: “Nos colocamos en los primeros decenios del siglo II, pero cambiamos de emperador, ya no toca Trajano”. Por su parte, la concejala de Patrimonio y Turismo del Ayuntamiento de Segovia, Claudia de Santos, subraya que “hay que ajustar la información a la realidad científica en el ámbito turístico”.

Inscripción en el sotabanco

El director del Museo de Segovia e investigador sostiene que, con anterioridad, se había asentado en los estudios académicos la propuesta de que el acueducto había sido inaugurado al menos veinte años antes, en el año 98, a partir de la hipótesis de lectura que realizó el historiador y epigrafista de la Universidad de Heidelberg, Geza Alföldy, en los años noventa del siglo pasado. Se basó sobre todo en la inscripción que se colocó en el sotabanco, situado entre los dos pisos de arcadas, en su parte más monumental. De ella solo quedan los agujeros realizados en los sillares de granito donde iban encajados los pernos que se fijaban en el reverso de las grandes letras de bronce dorado (letterae inauratae) que componían la inscripción, letras perdidas por completo, aunque quedaban algunas todavía en el siglo XVI.

Para Martínez Caballero, este epigrafista, de gran prestigio, planteó su hipótesis de un texto que proponía una dedicatoria a Trajano en el año 98, durante su segundo consulado, realizada por los magistrados locales por la reconstrucción (restituerunt) del acueducto. Dato que llevaba a especular sobre una construcción original de la obra en época precedente, manifestando algunos investigadores una preferencia por los emperadores de la dinastía de los Flavios, en especial Vespasiano o Domiciano, entre 69 y 98, aunque sin datos contrastados.

Aurelio Martín: El hallazgo de un sestercio cambia la edad del acueducto de Segovia, EL PAÍS, 31 de octubre de 2016

lunes, 31 de octubre de 2016

Renace el Museo de Málaga

¡...Y tenía corazón! /Anatomía del corazón, de Enrique Simonet y Lombardo - Francis Silva
¡...Y tenía corazón! /Anatomía del corazón, de Enrique Simonet y Lombardo - Francis Silva
Málaga recupera uno de los más importantes museos españoles, que llevaba veinte años cerrado. Sus colecciones, verdaderamente dignas de Museos como el Prado o el Arqueológico Nacional, han vivido en almacenes desde 1997, desde hace 20 años. Hay que recordar que la ciudadanía malagueña se echó a la calle en varias ocasiones. Hubo grandes manifestaciones para pedir una sede digna, el Palacio de la Aduana, para un museo con un vínculo directo con el corazón de la ciudad. Y se logró convencer a las autoridades. El nuevo Museo de Málaga será inaugurado antes de fin de año.

El Palacio de la Aduana nació al borde del agua a finales del siglo XVIII para controlar la actividad de uno de los más importantes puertos de España. Y hoy, después de años de obras y una brillante rehabilitación que le ha devuelto la cubierta que perdió en un incendio en 1922, está a punto de abrir sus puertas en el mismo lugar, pero dando a otra orilla distinta: la de la historia.
Vista de Málaga, grabado de Alfred Guesdon, 1852
Vista de Málaga, grabado de Alfred Guesdon, 1852
La narración de estas dos colecciones fusionadas -la del antiguo Museo de Bellas Artes y la del Arqueológico- tiene su epicentro en el siglo XIX. Porque en la industriosa ciudad de Málaga proliferó una burguesía influyente y cosmopolita que hizo posible el tesoro cultural que aquí se muestra, igual que nutrió el liberalismo español con algunos de sus más notables nombres: desde el reformismo de Cánovas a la Residencia de Estudiantes, con Jiménez Frau o Moreno Villa.

El Museo de Málaga, a secas, convertirá el Palacio de la Aduana en una nueva plaza en el centro de la ciudad, puesto que el patio permanecerá abierto al público, y es ya, desde las vísperas de su apertura, «el nuevo buque insignia de la cultura en la capital», en palabras de la delegada de Cultura, Monsalud Bautista. De una ciudad llena de museos (Picasso, Pompidou, Carmen Thyssen, Ruso, CAC...) donde ninguno es tan de primera división como este.

El museo dibuja el retrato fidedigno de la ciudad con huellas de población humana desde el paleolítico, que absorbió desde el mar las novedades, los mestizajes, el comercio en mil lenguas y religiones durante siglos. Pero son los citados industriales del siglo XIX los que construyeron en esta hermosa ciudad mucho más que un emporio: atrajeron artistas, coleccionaron arte y promovieron los cambios.
María Morente, directora del museo- ABC
María Morente, directora del museo- ABC

El recorrido es un verdadero viaje y ABC lo emprende con ayuda de la directora del centro, María Morente. Todo comienza en un jardín, el de la mansión de la familia Loring, recreada con unas acuarelas murales de gran tamaño que aportan un contexto a las estatuas romanas que coleccionaban. Cultos y cosmopolitas, llegaron a tener un jardín botánico gracias a las semillas que traían sus barcos de comerciar por todo el mundo. El suyo fue, en el XIX, el primer museo de Málaga. Matronas romanas y bustos de Cártama conducen al relato arqueológico, que se narra por temas. La vida en las cuevas, el paisaje megalítico, los fenicios, Roma, los visigodos, Al-Ándalus... Cada uno de los temas repite una estructura similar que comienza con una vitrina con la historia del tema, las piezas más antiguas, y continúa con diversos hitos, que lo hacen comprensible. Cada capítulo acaba, además con algo muy especial.

La museografía es impresionante y ha sido diseñada por el mismo equipo que hizo la del Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Ese estilo se nota en la disposición original de las piezas y la interacción con las «recreaciones científicas» de los poblados en acuarelas murales, para las que se ha discutido cada detalle y están en un entorno real. También en los audiovisuales (brillante el de los motivos de las pinturas rupestres que cobran vida en la oscuridad y el silencio roto por el sonido de las gotas que fabricaron las cuevas).

Uno de los capítulos más impresionantes es el que reúne las huellas de fenicios y después de los romanos, desde detalles del adorno personal, como los abalorios, o los objeto de uso cotidiano como las monedas -los célebres sestercios- hasta grandes obras como el mosaico de más de 6 metros del Nacimiento de Venus, que dan paso al cierre de la colección con el mundo islámico de la Medina nazarí.

Pura historia de una ciudad barrida por invasiones durante milenios. En medio, quedan piezas únicas, anécdotas divertidas y también personajes de novela como Umar Ibn Hafsun, el rebelde que se alió con los cristianos y estuvo a punto de derrocar a los califas Omeyas en Córdoba. Otro sueño quebrado como las ruinas y las viejas cerámicas doradas.

La mejor pintura del XIX

La colección de pintura es excepcional y casi hace llorar pensar que ha estado dos décadas en almacenes. El XIX de los coleccionistas de objetos arqueológicos pasa a ser el de los mecenas que hicieron la desamortización más singular de toda España a mediados del XIX: se demuelen los conventos, los bienes patrimoniales entran en el mercado y se diseña la ciudad moderna. El museo por ello no es como tantos otros que proceden de aquel proceso, lleno de santos, sino el resultado de un pujante coleccionismo y una escuela artística nacida al calor de la industria: Muñoz Degrain, Moreno Carbonero, Ferrandis... y los paisajes de Carlos de Haes, que tendrían gran influencia.
Una de las salas de pintura del XIX- ABC
Una de las salas de pintura del XIX- ABC

Las salas semejan por dentro galerías pictóricas clásicas, pero por fuera son como cajas blancas de aluminio laminado, elevadas sobre pequeños pilares, un contraste que llena de recovecos el paseo y permite encuentros singulares con obras únicas, como podrían ser «La destrucción de la Invencible», de José Gartner, o los «Gladiadores» de Moreno Carbonero. Y el más turbador de todos los cuadros del museo: «La anatomía del corazón», de Enrique Simonet. Enviado desde la Academia de España en Roma como ejercicio de estudio anatómico, mostró la pericia y el atrevimiento de un genio.

A aquellos nombres que pusieron con sus obras las bases de este museo alrededor de la Academia de San Telmo, se añaden los de sus grandes y conocido amigos que sumaron cuadros a la colección: el «Bebedor vasco» de Sorolla, los Benlliure, la «Esclava en venta» de Jiménez Aranda, la «Tumba del poeta» de Pedro Sáenz... y la pareja de ancianos de Picasso, de 1895. Del genio malagueño hay más obras en el inmenso el recorrido, pero asombra sobre todas la pequeña acuarela con un viejo envuelto en una manta, que regaló, con solo 14 años, a su maestro Muñoz Degrain, y que no es otra cosa que un retrato de su padre. Todo un alarde técnico, una obra maestra adolescente.


Pero el museo no acaba con el XIX. El siglo XX está marcado en esta s salas por la colección de Moreno Villa: pinturas, libros de poemas y certeras atribuciones que realizó de Pedro de Mena, como el gran historiador que era. Hay más, figura el mejor Ponce de León, y se encuentran representadas casi todas las vanguardias. Capítulo aparte merece el legado de la revista «Litoral», tan excelente como malagueña y universal, que ayudó como pocas en el parto de la Generación del 27. El siglo picassiano luce en la biblioteca de su secretario, Jaime Sabartes, que fue donada al museo. Pero el arte sigue hasta nuestros días, con creaciones contemporáneas sobre todo de artistas malagueños.
Grandes retratos entre ellos el de Cánovas- Francis Silva
Grandes retratos entre ellos el de Cánovas- Francis Silva
Un detalle a tener en cuenta es que el Palacio de la Aduana es una parte integrada, o mejor dicho, tal y como lo expresa la directora María Morente, el Palacio de musealiza. Desde la figura togada romana que recibe en el patio a los visitantes, que fue hallada durante la construcción de la Aduana en el XVIII, hasta las murallas fenicias que pueden contemplarse bajo el suelo de la cafetería, la historia empapa los cimientos y los muros de este nuevo centro.

No hay que olvidar que la recuperación del edificio ha logrado un encuentro casi perfecto entre la línea neoclásica y las intervenciones actuales, tanto en madera (especialmente bella es la escalera del último piso) como en metal, como en las tejas de aluminio de la cubierta, cuyo releve reproduce un viejo grabado. Es un verdadero milagro un museo como este, con tanto sentido, y además después de la crisis. Con él Málaga ha recuperado su institución cultural más querida. No se lo pierdan.

La casa mágica de Rem Koolhaas

El mes de mayo de 1991 resultó fatídico para el editor de prensa Jean-François Lemoine. Fue entonces cuando el presidente del Grupo Sud Ouest, propietario de algunos de los más importantes periódicos regionales franceses, sufrió un gravísimo accidente de circulación que le dejó tetrapléjico, condenado a utilizar hasta el fin de sus días una silla de ruedas. Pero, por increíble que parezca, de esa desgracia surgió también una genialidad.
Una imagen de la casa de Rem Koolhaas.
Una imagen de la casa de Rem Koolhaas
A raíz de ese accidente Lemoine tuvo que abandonar su apartamento en Burdeos, con el que libraba a diario una encarnizada guerra al no estar adaptado para su silla de ruedas. El empresario decidió entonces construirse en medio de un bosque en Floirac, una pequeña población a las afueras de Burdeos, una casa a su medida,pensada específicamente para que un discapacitado físico como él pudiera moverse con soltura y la mayor de las comodidades. Y en 1994 el encargo recayó en un arquitecto holandés hasta entonces no muy conocido: un tal Rem Koolhaas.

Koolhas -que seis años después fue galardonado con el Pritzker, el premio más importante de arquitectura, y cuyo súper estudio cuenta en la actualidad con más de un centenar de empleados- trabajó con entusiasmo en el proyecto. Y, en 1998, la casa estaba terminada. Una casa fascinante, única, bellísima, decididamente especial, reverenciada como una joya por infinidad de arquitectos y diseñadoresUna casa llena de espacios abiertos y cuyas tres plantas se encuentran conectadas entre sí mediante un gigantesco montacargas que funciona como columna vertebral de la vivienda.

El único inconveniente es que esa casa alucinante no se puede visitar. Sigue siendo una residencia privada, continúa estando habitada por la familia Lemoine, en concreto por Hélène, la viuda del empresario. Pero ahora, por primera vez, ese prodigio arquitectónico abre sus puertas a los interesados en admirar sus sencillas y majestuosas formas. Hasta el próximo 29 de enero la Maison Lemoine acoge un pedazo de Houselife, una vibrante exposición que reúne más de 350 muebles y objetos de diseño expuestos a caballo entre esta particular vivienda y el Museo de Artes Decorativas de Burdeos.

«Vivir en esta casa es algo fantástico, emocionante», asegura al abrirnos la puerta para visitar la muestra Hélène Lemoine. El segundo piso de su vivienda, ocupado todo él por un gigantesco salón que ofrece una vista impresionante de Burdeos, exhibe ahora algunas de las más importantes piezas de cristalería que ha dado el diseño desde los años 80 hasta la actualidad, incluidas algunas de El Último Grito, el grupo compuesto por los españoles Roberto Feo y Rosario Hurtado con base en Londres. Pero también hay algunas piezas de mobiliario que ya han entrado en la historia del diseño, como por ejemplo el sofá Flying Carpet, de Ikka Suppanen, la silla Corner chair, de Donald Judd, la hamaca de plástico trenzado de Bless, o la Mesa Diana D, de Konstantin Grcic.

Y, todo eso, además del espectáculo que ofrece en sí misma la propia Maison Lemoine. «Aunque parezca mentira esta casa no resultó especialmente cara, en aquel momento Koolhaas no era tan conocido como lo es ahora. Hoy en día sería imposible», admite en su perfecto español Hélène Lemoine.

Pero ésta es una muestra con dos sedes expositivas. Dos sedes que además de ser ambas magníficas son tan radicalmente distintas que se complementan a la perfección. Por un lado está la minimalista Maison Lemoine, un espléndido ejemplo de arquitectura contemporánea, un lugar emblemático de la moderna reinvención entre interior y exterior, espacio y función. Pero la exposición Houselife también se extiende por el Museo de Artes Decorativas y de Diseño, situado en una aristocrática mansión construida entre 1775 y 1779 para el noble Pierre de Raymond en pleno centro de Burdeos, zona declarada patrimonio universal por la Unesco en 2007.

Allí, entre chimeneas de mármol, lámparas de cristal, techos decorados con elaboradas molduras, paredes con elegantes revestimientos de madera y refinados muebles de época se muestran también algunas de las más importantes piezas que ha dado el diseño desde los años 80 hasta la actualidad, creando un sugestivo efecto que se acrecienta aún más por medio de olores y sonidos. Porque un perfumista ha creado un aroma distinto para cada estancia, y un profesor de Conservatorio de Burdeos un sonido diferente para cada habitación.

De ese modo, en el que fuera el dormitorio de Pierre de Raymond, junto a un enorme armario de caoba estilo Luis XVI repleto de sábanas que emana olor a ropa limpia (gracias a las buenas artes del perfumista), se puede contemplar ahora la estantería en forma de rueda de Ron Arad o la chaise longue Antibodi de Patricia Urquiola, mientras gracias a una grabación se escucha el tintineo mágico de los cristales de unos candelabros. Y así a lo largo de 19 estancias. «La elección de las piezas de la exposición ha sido en realidad bastante fácil. Hay pocas que sean capaces de mantener el tipo ante la arquitectura tan potente de las dos sedes que acogen la muestra», aseguran al unísono las dos comisarias de Houselife, Constance Rubini, directora del Museo de Artes Decorativas y Diseño de Burdeos, y Juliette Pollet, responsable de la colección de diseño del Centro Nacional de Artes Plásticas francés.

Porque los fondos de la exposición proceden en su totalidad de la imponente colección de diseño (una de las más importantes del mundo) del Centro Nacional de Artes Plásticas francés, un organismo público que atesora más de 100.000 obras de todos los campos de las artes visuales de los que 9.000 son piezas de diseño. Y cada año esa colección sigue creciendo ya que un comité de expertos decide qué nuevas piezas de diseño se han de comprar con los alrededor de 200.000 euros con que cuentan anualmente para ese fin. Al fin y al cabo, esto es Francia.

Irene Hernández Velasco: La casa mágica de Rem Koolhaas. EL MUNDO, 31 de octubre de 2016

sábado, 29 de octubre de 2016

Duchamp, una vida entre el arte y el ajedrez

La afición por el ajedrez del artista francés Marcel Duchamp (1887-1968) era tan grande que en 1923, tras concluir su obra El Gran Vidrio, anunció que se retiraba de la práctica artística para dedicarse a este juego de mesa de origen, quizá indio, y que propagaron en Europa bizantinos y árabes. Quería ser el mejor jugador de Francia, convencido de que el ajedrez era el ejercicio intelectual “más puro”. No lo consiguió, pero su vinculación y su pasión por el ajedrez fue tal que cuando falleció el diario Le Figaro publicó su obituario en la sección de ajedrez. La relación entre este juego con Duchamp y, por extensión, con las vanguardias artísticas del siglo XX es el leitmotiv, un fondo continuo que se extiende por toda la exposición Fin de partida. Duchamp, el ajedrez y las vanguardias que se inaugura este sábado en la Fundación Miró de Barcelona hasta el próximo 22 de enero.
'Gran tablero de ajedrez', de Paul Klee.
'Gran tablero de ajedrez', de Paul Klee.
La muestra reúne cerca de 80 obras creadas entre 1910 y 1972, año en el que puede verse una partida entre Duchamp y el poeta y compositor John Cage. Trece de las piezas son ajedreces creados por artistas como Alexander Calder, que realizó uno en 1944 con pomos y patas de madera, otro de figuras geométricas complejas y estilizadas de Max Ernst del mismo año, el metálico realizado en bronce y latón de Man Ray o el blanco impoluto de Yoko Ono en 1966. Pero el ajedrezado blanco y negro, o de múltiples colores, está presente en otras obras fundamentales de las vanguardias firmadas por estos mismos autores como el gigante Gran tablero de ajedrez, de Klee (1937) o el Damero surrealista, realizado con las fotografías de 20 surrealistas fotografiados (con fondo blanco y negro) por Ray en 1934; además de otros artistas como Vassily Kandinsky, del que puede verse Línea transversal, de 1923, René Magritte, El gigante, 1937, o en dos obras pictóricas ¡sorpresa! de la escritora Mercè Rodoreda durante su estancia en Ginebra o París, muy influida por Klee. El juego también está presente en documentos, libros, carteles, registros sonoros y películas de Octavio Paz, André Breton, Samuel Beckett o Ingmar Bergman que pueden leerse o verse proyectados y en los que es más que evidente su relación con el ajedrez en esta muestra que comisaría Manuel Segade, director del CA2M de la Comunidad de Madrid.

La exposición cuenta, además, con múltiples fotografías en las que todos estos artistas están relacionados personalmente con el juego. La mayoría de Duchamp, en el bar Melitón de Cadaqués (fotografiado por Oriol Maspons), en su estudio de Nueva York o en el Pasadena Museum en 1963 en la famosa imagen en la que aparece enfrentado a una jugadora desnuda. Entre los otros artistas, Salvador Dalí juega en un hotel americano con Gala. La crítica Estrella de Diego apunta en el catálogo que se ha publicado que pudo ser la musa que le inoculó la fiebre del ajedrez al pintor desde el primer momento en que se conocieron.

La exposición se articula en seis ámbitos o movimientos, que se extienden por toda la primera planta y parte de la planta baja del edificio creado por Josep Lluís Sert y repasa las pinturas de ámbito doméstico del postimpresionismo, entre ellas La partida de ajedrez, la primera obra creada por Duchamp en la que las figuras (sus dos hermanos) juegan al ajedrez, una obra de 1910 que ha viajado desde el Philadelphia Museum. Le sigue un apartado en el que se analiza al ajedrez como un elemento de educación del pueblo, donde se exhiben obras del constructivismo ruso y de la Bauhaus alemana, o los vestuarios de damero de la rusa Sonia Delaunay. La sala del surrealismo y el ajedrez explica cómo estos artistas convirtieron el juego en un método de psicoanálisis y muestra cómo ajedrecistas como Magritte, Ernst y Ray permeabilizaron en sus obras esta pasión, pero también una visión sexual asociada a los movimientos del contrincante en el tablero.
Marcel Duchamp jugando al ajedrez en el Pasadena Museum en 1963. ARXIU PERE VEHÍ, CADAQUÉS
Marcel Duchamp jugando al ajedrez en el Pasadena Museum en 1963. 
Tablero y figuras blancas

La exposición repasa cómo durante la Segunda Guerra Mundial este juego se convirtió en elemento clave de propaganda nacional y metáfora del triunfo en la batalla, con juegos como el ajedrez militar Tak Tik, donde la figuras habituales se sustituyeron por elementos de guerra del ejército nazi. Se expone al lado de un impresionante juego creado, de forma artesanal y en precarias condiciones, por un recluso del campo de concentración de Argelès en 1939. La muestra repasa algunas de las 32 piezas creadas en 1944 para la exposición La imaginería del ajedrez como las de Ray, Breton, Yves Tanguy, Isamu Noguchi o Alexander Calder. Concluye con obras de arte conceptual inspiradas en el ajedrez firmadas por Takako Saito, George Maciunas o Yoko Ono, de quien se expone una reproducción de Ajedrez blanco que expuso en 1966 en Londres, una metáfora de este juego en el que no hay marca visual del rival, basado en la confianza mutua, que plantea un estado de tablas permanente, metáfora de la Guerra Fría. En esta exposición la artista conceptual conoció a John Lennon.

José Ángel Montañés, Duchamp, una vida entre el arte y el ajedrez, EL PAÍS,28 de octubre de 2016

viernes, 28 de octubre de 2016

La fotógrafa que huyó de los nazis

MARIANNE BRESLAUER: 'Mercado navideño', Berlín 1930.
MARIANNE BRESLAUER: 'Mercado navideño', Berlín 1930.
Marianne Breslauer (Berlín, 1909-Zúrich, 2001) era guapa, rica e instruida. Pertenecía a una familia de alta burguesía ilustrada. Su padre era un reconocido arquitecto famoso por proyectar villas lujosas y su madre, una mujer culta, tan avanzada a su tiempo que participaba en campeonatos de tenis y defendía la necesidad de que sus hijas tuvieran una profesión e independencia. La escogida por Breslauer fue la fotografía, con estudios reglados incluidos. Aunque en toda bonita historia hay un pero. Y el pero de Breslauer fue que, pese a ser protestante, era de ascendencia judía. Algo que en la Alemania de la década de los 30 no era la mejor de las suertes.

Breslauer tuvo suerte en lo personal: su familia escapó del nazismo y se exilió en Suiza sin más daños que los emocionales. Pero no la tuvo en lo profesional. Con el nacionalsocialismo en el poder le exigían un seudónimo para publicar. Se opuso. Así que dejó de publicar en Alemania para hacerlo en Suiza, pero, al final, el exilio y la nueva vida que de él se derivó la llevaron a abandonar la fotografía. No quería que los cambios y la falta de concentración afectaran a la calidad de sus imágenes. Corría 1938. Su carrera había empezado en 1927. Apenas 11 años de trabajo que el tiempo llevó al olvido.

Y así fue hasta la década de los 80, momento en el cual su figura y su obra fueron rehabilitadas gracias al interés naciente por la fotografía de vanguardia; la de Breslauer lo era. También ayudaron las investigaciones sobre el exilio que se llevaron a cabo en Alemania y los estudios de género estadounidenses que empezaron a rescatar a mujeres olvidadas. La suma de los tres factores colocó los retratos y reportajes de la creadora en el lugar que se merecían: como un ejemplo singular de la Nueva Fotografía. Su obra entró en importantes colecciones y se empezaron celebrar exposiciones con sus piezas. 

MARIANNE BRESLAUER:'Colegiala', Girona 1933.
MARIANNE BRESLAUER: 'Colegiala', Girona 1933.
La última, ahora en el MNAC. El museo reúne, hasta el 29 de enero, 127 imágenes de Breslauer en la que es la primera muestra dedicada a la autora en España. La exposición, comisariada por Mercedes Valdivieso, recoge una selección de todos sus trabajos pero presta especial atención a las instantáneas tomadas durante el viaje que realizó a España en la primavera de 1933, muchas de las cuales son inéditas. La historiadora y novelista suiza Annemarie Schwarzenbach acompañó a Breslauer, y ambas cumplían un encargo de la agencia berlinesa Academia. No fueron a Andalucía, donde iban todos los extranjeros, sino al norte: Catalunya, Navarra, el País Vasco y Andorra. La culpa de tan exótico recorrido fue de la literatura: "La fama de Hemingway se encontraba por entonces en su punto álgido y todos estaban entusiasmados con Pamplona. También los Pirineos se consideraban interesantes desde que Tucholsky había escrito un libro sobre ellos y de pronto la gente empezó a viajar al misterioso pueblecito de montaña, Andorra, para experimentar los efectos de la lluvia y la niebla. También nosotras queríamos ver todo aquello", dejó dicho en su libro de memorias.

Del viaje se conocen solo 96 imágenes. No son muchas pero Breslauer tiraba poco; tan poco, que se calcula que no hizo más de 500 fotografías en los 11 años de actividad. Pero entre las que tomó en España se encuentra la que era su preferida: 'Colegiala', un retrato de una niña de Girona que la creadora utilizó en diversas ocasiones para felicitar la Navidad. No se sabe quién es, pero Valdivieso no descarta que en esta muestra alguien la reconozca.

La exposición, además, realiza un  recorrido cronológico por los principales trabajos de Breslauer que empieza con un autorretrato de 1933. En él la autora aparece desnuda y con las cámaras. Fue la primera mujer en autorretratarse así. "Es una imagen extraordinaria y singular, con un sensual erotismo. Denota que se siente segura como fotógrafa y como mujer", afirma la comisaria, para luego definir el trabajo de Breslauer: "Se enmarca en la corriente más poética de la Nueva Fotografía. Tienen mucho en común con Kertész. Busca los momentos inadvertidos, ver las pequeñas cosas. La poesía es lo que la define".
MARIANNE BRESLAUER: 'Défense d'afficher', París 1937.
MARIANNE BRESLAUER: 'Défense d'afficher', París 1937.

El final de la muestra tiene como protagonista 'Défense d’afficher', la única fotografía preparada que la autora tomó. Y en medio hay espacio para las obras que presentó para obtener el diploma de fotógrafa, para su estancia en París y su encuentro con Man Ray (el cual le dijo que sabía tanto que no había nada que él pudiera enseñarle), para sus imágenes sobre la mujer moderna y sus reportajes para las revistas ilustradas. E incluso para un robado de Picasso en una subasta. Once años que acabaron con el nazismo: "Estaba prohibido imprimir obras de los 'no arios', como se nos comenzó a llamar", explicó. Hitler puso fin a la carrera de una gran fotógrafa que se reconvirtió en una reconocida marchante de arte.

Natalia Farré: La fotógrafa que huyó de los nazis, EL PERÍODICO, 26 de octubre de 2016

miércoles, 22 de junio de 2016

La 'Mujer sentada' de Picasso, subastada por más de 56 millones de euros

La pintura Femme assise (Mujer sentada) de Pablo Picasso se ha convertido este miércoles en la obra cubista más cara subastada hasta el momento, al alcanzar en Londres los 43,2 millones de libras (56,3 millones de euros). La casa Sotheby's ha informado de que este cuadro del pintor malagueño es, además, la pieza de arte más cara que se ha rematado en los últimos cinco años en la capital británica.
'Femme assise' de Picasso. EFE
'Femme assise' de Picasso. EFE
La obra, que fue subastada por última vez hace 43 años, ha superado las expectativas de la firma londinense, que esperaba venderla por unos 28 millones de libras (35 millones de euros). Este retrato, en el que Picasso plasmó el rostro de su amante Fernande Oliver en 1909, partía como la estrella indiscutible en una puja de obras impresionistas y de arte moderno en Sotheby's. "Todas las otras obras de las series de Picasso, con una o dos excepciones, se encuentran en museos públicos, así que, para los coleccionistas, poder adquirir esta pieza es una oportunidad excepcional que se produce pocas veces", ha indicado a Efe James Mackie, experto de la casa de subastas. La importancia de esta creación, que se ha expuesto en el Museum of Modern Art (MoMa) en Nueva York y en la Tate Gallery de Londres radica en que se erige como una de las obras que iniciaron el cubismo. "Desde el contexto del arte moderno, Femme assise es un elemento clave, ya que marca los comienzos de un movimiento pictórico que derivó a su vez en el constructivismo, el futurismo y en el arte abstracto", en palabras de Mackie. 

El óleo sobre lienzo, con referencias estilísticas y trazos que beben de una de sus obras más conocidas (Las señoritas de Avignon, 1907), es, para el experto de la casa de subastas, un reflejo del "viaje" que experimentó el artista malagueño y que terminó por originar uno de los movimientos pictóricos más importantes. "Les femmes d'Alger (versión 'O'), firmada también por Picasso, se convirtió mayo de 2015 en la pintura más cara jamás vendida en una subasta, después de que la casa Christie's de Nueva York pulverizará récords al recaudar 179 millones de dólares(160 millones de euros) por ella.

Otras obras subastadas

Además, Sotheby's ha sacado a subasta este miércoles en Londres un retrato de Jeanne Hébuterne, la musa del artista italiano Amadeo Modigliani, cuyo precio final ha alcanzado los 38,5 millones de libras (50,1 millones de euros). También han salido a la puja una litografía de El grito de Edvard Munch de 1895, que se ha vendido por 1,8 millones de libras (2,2 millones de euros), y la obra Nature morte aux pommes del postimpresionista Paul Gauguin, que ha sido adquirida por 3,3 millones de libras (4,3 millones de euros). La escultura de bronce Ève (1881) de Auguste Rodin, que ha formado parte de la colección privada del actor Sylvester Stallone, se ha quedado sin comprador tras no alcanzar el precio de reserva.

jueves, 2 de junio de 2016

El Bosco: un mundo que nunca se fue del todo

El jardin de las delicias, la obra maestra de El Bosco
El jardin de las delicias, la obra maestra de El Bosco
El Bosco, aquel pintor de muchos nombres, murió hace 500 años. Y tal y como se preveía, varios lugares celebran la efeméride por todo lo alto. El primero fue s'Hertogenbosch (Holanda), su ciudad natal y de residencia. El segundo es El Escorial, donde en época de Felipe II se reunió la mayor concentración de cuadros del pintor. Ahora le toca el turno al Prado, el museo donde se encuentran obras tan fundamentales como El carro del heno o El jardín de las delicias. La exposición de s'Hertogenbosch (en castellano, Bolduque) atrajo casi 500.000 visitantes. La de Madrid, entre el 31 de mayo y el 11 de septiembre, será histórica.

El Bosco y su circunstancia

Jheronimus Bosch (también Hieronymus o Jeroen) nació en realidad como van Aken (o Aaken), apellido procedente de Aquisgrán, la antigua ciudad palatina. Su bisabuelo era un pintor conocido en Nimega y su abuelo, igualmente pintor, ya se trasladó a s'Hertogenbosch, donde a la familia le debió de ir bien. Prueba de ello es que el padre de Jheronimus, Anthonius, pudo comprar una casa de piedra, signo de alto nivel, en plena plaza de la ciudad. Es decir, artesanos de lujo bien establecidos entre la burguesía, bien relacionados y bien casados, como el mismo Jheronimus.

El Carro del Heno en el Museo del Prado
El Carro del Heno en el Museo del Prado
No se conoce su fecha de nacimiento a ciencia cierta. En torno a 1450. Tampoco se sabe demasiado de su vida, aunque trabajos historiográficos como el escrito para esta muestra por la comisaria Pilar Silva Maroto, aporten un sinnúmero de pistas. En 1481 contrajo matrimonio con la hija de patricios Aleyt Goyaert. Un salto en la escala social. Otro dato muy significativo es su entrada en 1488 en la Ilustre Hermandad de Nuestra Señora y más tarde en su círculo más interno, compuesto sobre todo por curas seglares, patricios (burgueses ennoblecidos), profesionales como médicos o abogados y algunos artistas. Entre 60 y 80 personas con una gran influencia en la religión y la nobleza del ducado de Brabante. Lo que se llama un lobby religioso-burgués que hablaba en nombre de los más o menos 10.000 miembros de la Hermandad.

Esta era una época de especial agitación en la Europa Central, desde Bohemia hasta Flandes. En lo religioso estaban surgiendo todo tipo de movimientos espirituales que acabarían en el protestantismo pero ahora se centraban en laDevotio Moderna de Thomas a Kempis o en Erasmus de Rotterdam, contemporáneo de El Bosco, a quien seguramente conoció porque consta que el aún joven Erasmus estudio tres años en s'Hertogenbosch.

Coronacion de espinas
Coronacion de espinas
Por otro lado, se acumulaban las tensiones políticas que conducirían a las guerras de religión y en general a un enfrentamiento europeo que continuaría hasta el siglo XX. En la época de El Bosco, Brabante formaba parte del Gran Ducado de Borgoña, antagonista del rey de Francia, de quien era vasallo, para pasar luego a la casa de Habsburgo con el emperador Maximiliano I. Los españoles conocemos bien la historia posterior de Flandes.

En lo artístico, en Italia ya estábamos en el Renacimiento maduro. Que en realidad fue cuando el Renacimiento llegó a las artes centroeuropeas, flamencas y alemanas. Esa dilatada influencia del gótico o de no considerar necesaria la emulación de la antigüedad clásica, condujo a otro tipo de pintura y de imágenes. Una pintura con rasgos que podían parecer arcaicos pero muy evolucionada y bien informada a través de grabados, en los que Centroeuropa ya era una potencia.

Entre los pintores flamencos coetáneos de El Bosco estaban Petrus Christus (c.1410-75), Dieric Bouts (1420-75), Memling (c. 1430–1494), Van Der Goes (1440-82) o Brueghel el Viejo (c.1525-1569) y en la hoy Alemania Schongauer (post 1455-91), Grunewald (1470-1528), Durero (1471-1528) o Cranach el Viejo (1472-1553). ¿Sus correspondientes italianos? Mantegna (1431-1506), Leonardo (1452-1519), Miguel Ángel (1475-1564), Rafael (1483-1520). Tradiciones muy distintas pero más interrelacionadas de lo que aparentan: Vasari (1511-1574) comenta cómo un casi niño Miguel Ángel copió al óleo el famosísimo grabado La Tentación de San Antonio, de Schongauer, una obra muy en la imaginería infernal de El Bosco, por otra parte.

El Bosco y su obra

Cristo llevando la cruz a cuestas
Cristo llevando la cruz a cuestas
Antes de iniciar un repaso por su obra, hay que advertir un par de cuestiones. Como sucede con muchos grandes clásicos (todavía está el Prado La Tour, un caso extremo), la cuestión de la atribución de obra es muy entretenida pero siempre al albur de descubrimientos/ocurrencias ocasionales de uno u otro estudioso. Por ejemplo,  El carro del heno siempre ha despertado algún escepticismo (fuera de España, bien entendido) y tanto los Siete pecados capitales (Prado) como Cristo con la cruz a cuestas (Gante) han caído hace unos pocos meses bajo la sospecha de ser trabajos de taller. Lo mejor es conformarse con lo que nos cuenten pero seguir creyendo candorosamente que el Hombre del casco de oro es de Rembrandt y El coloso de Goya, por mucho que lo niegue algún experto.

Otra dificultad es la de la datación. No hay cuadros de El Bosco datados y estilísticamente no es fácil percibir una evolución lineal. Lo más aproximado, dado que todos son óleos sobre tabla, son análisis dendrológicos de los soportes. Lo cual ofrece cierta orientación, pero tampoco precisa. Entre que la madera fuera cortada, curada y después fuera utilizada podían pasar muchos años. Nos movemos en plazos de una década. En cualquier caso, no hay obra acreditada y eso con dudas, de antes de 1485.

EEl hombre arboll hombre arbol
El hombre arbol
De las 59 obras que se muestran, unas 29 son atribuidas a El Bosco. De ellas, 10 son dibujos a tinta y 19 son óleos sobre tabla. Teniendo en cuenta que apenas hay 30 obras por el momento fuera de duda, no está nada mal. Las otras 30 obras o bien están atribuidas a seguidores, a su taller o pertenecen a otros artistas que trabajaban en su ciudad como Alart du Hameel, compañero en el círculo rector de la Hermandad de Nuestra Señora. O el escultor de altares Adriaen van Wesel, quien recibió el encargo de la Hermandad para que realizara el altar de la nueva iglesia de Nuestra Señora.

Son trabajos que está bien ver, pero quizá inciden demasiado en el ambiente lugareño de El Bosco, cuando una de las pocas cosas documentadas sobre su peripecia es que recibió un encargo de Felipe el Hermoso para pintar un Juicio Final. Es decir, que tan local no era. Tampoco se entiende que no esté presente su compañero del Prado, Brueghel el Viejo, uno de sus más evidentes continuadores. Y ya puestos, hay que anotar que un grabador como Pieter van der Heyden (1530-1572) grabó dibujos de Brueghel como por ejemplo  Lujuria, que a su vez bebían directamente de El Bosco.

Sin embargo, está muy bien que haya tantas obras de taller o de seguidores. En primer lugar, hay algunas estupendas y en segundo, pasado mañana alguna puede ser reconocida como de la mano del maestro. Y eso que se lleva adelantado. Comentado esto, esta exposición es tremenda. A los tres grandes trípticos del Prado, el jardín de las delicias (terrenales), el carro del heno y la Adoración de los Magos se une el tríptico de las Tentaciones de San Antonio Abad de Lisboa y el deSanta Wilgefortis (antes Santa Julia) de Venecia. Asimismo vienen de allí cuatro tablas de lo que se supone fue un políptico tradicionalmente adjudicado a El Bosco aunque de forma un poco lábil, como reconocen los mismos venecianos. De Brujas viene su Juicio Final, inferior al de mayor tamaño, más complejo y mejor conservado de la Academia de Viena.

Lo que sí es una ocasión única es ver reunidos los cuatro fragmentos de un tríptico o díptico desmantelado, conocido como el Camino de la vida y cuyas secciones, provenientes de Rotterdam, París, New Haven y Washington D.C. pueden verse reunidas casi por primera vez en siglos.

Aparte de estas grandes obras han venido otras menores en foco pero impresionantes, como la Coronación de espinas de Londres, el Ecce Homo de Frankfurt o el San Jerónimo en oración de Gante. Si a esto se le suma una buena selección de dibujos a tinta, incluido el retrato que Cornelis Cort realizo sobre El Bosco (aunque medio siglo tras la muerte de este), el proceso creativo queda algo más claro y se agradece. Desde el punto de vista de las obras y aun teniendo en cuenta que el mismo Prado, junto a piezas del Escorial (en cuya exposición, por cierto, se mostraron los tapices realizados sobre obras de El Bosco), Madrid o Valencia aporta el contingente más notable, la exposición es brutal y permite entender mucho mejor la obra de este enorme y peculiar artista.


Ecce Homo
Ecce Homo
El Bosco y su significado

El Bosco es uno de los pintores más interpretados de la historia. Podría decirse que sobreinterpretado. Su obra ha sido analizada desde puntos de vista médico, filosófico, alquimista, ocultista, psicológico o religioso, por mencionar solo las líneas más comunes. Es cierto que El Bosco no lo ponía fácil, al lado suyo la Torre de Babel o los Proverbios de Brueghel el Viejo parecen casi obvios.

La interpretación dominante durante cierto tiempo ha sido la simbólica. No es de extrañar. El Bosco vivía en aquel ambiente simbólico de la corte tardo-medieval de Borgoña muy bien descrito por Johan Huizinga para su estudio sobre los hermanos Van Eyck ( El otoño de la Edad Media). Según el gran especialista en el periodo, el alemán Wilhelm Fraengen (1890-1964), todos y cada uno de los detalles de estas pinturas tendrían ese carácter. Fraengen acabó concluyendo en su obra tardía y más que cuestionable que El Bosco pertenecía a una secta herética llamada Hermandad del Espíritu Libre. Punto desde el cual se ha ido desarrollando con los años una especie de conspiracionismo alrededor de su figura.

Todo es posible, pero resulta un poco extraño que a los comisionistas de sus obras, muchas destinadas a iglesias, no les resultara raro lo que veían o que Felipe II prácticamente llenara de boscos el Escorial (todo un monasterio) sin que los cuadros hubieran pasado por una dura criba de ortodoxia religiosa y política, que también se ha interpretado en El Bosco la resistencia de Flandes del Norte a los Habsburgo.

La ascensión al Empíreo
La ascensión al Empíreo
No parece una reseña el lugar adecuado para entrar en el detalle. Cada cuadro es un mundo y reconstruir el pensamiento simbólico de la época parece misión imposible desde nuestra perspectiva racionalista. Porque de la misma forma que los conceptos son fluidos y se van generando ex-novo, los símbolos también formaban un sistema dinámico susceptible de innovación. No hay más que ver los dibujos sobre Monstruos del Ashmolean de Oxford o alguno presente en esta exposición para comprobar que, simbólicas o no, El Bosco inventaba cosas. Monstruos, caricaturas humanas o serenos rostros de Cristo.

Pero todo ello con un método. El artista José Manuel Ballester presentaba hace unos días sus nuevos Espacios Ocultos en el museo Lázaro Galdiano, también en Madrid. Los Espacios Ocultos consisten en eliminar las figuras animadas de cuadros famosos. Es bastante más que una ocurrencia feliz, sino un trabajo digital que Ballester realiza de forma virtuosa y que, aparte de poner de manifiesto la estructura subyacente en los cuadros, genera una experiencia muy extraña. Ballester ha trabajado sobre la Meninas, la Primavera de Boticelli, la Última cenade Leonardo, la Balsa de la Medusa de Gericault , el Cristo de Velázquez...

En el Lázaro Galdiano, lo hace sobre el Greco, Goya y El Bosco, todos ellos en la colección del museo. Sobre su trabajo habitual en esta serie, en esta ocasión desnuda de figuras el San Juan Bautista en meditación pero en un trabajo paralelo y seguramente por primera vez, en vez de sustraer, añade un elemento al cuadro, la figura de un donante que existía pero se repintó (no es el único caso en El Bosco).

Con todo, lo más fascinante y que atañe de forma directa a la exposición del Prado es un vídeo donde Ballester traza las mil geometrías posibles de El jardín de las delicias. ¿Hablábamos de interpretaciones? Aquí una absolutamente actual sobre la geometría trascendente.


El Bosco vivió muy bien en vida y gozó de gran fama inmediatamente tras su muerte. Al menos hasta que llegó la Ilustración y los mundos imaginarios quedaron relegados a lo que no tiene sentido racional. A Alicia a través del espejoo Jan Svankjsmayer, por así decir. Sin embargo al Romanticismo, sobre todo al nórdico, ya le iba bien este tipo de representación truculenta, muy bien representada en sus cuentos tradicionales y que en cierta forma debía resultar bastante asumible en la tradición del esperpento hispano.

Tras Freud, El Bosco volvió a ponerse en boga, los surrealistas encontraron en él una verdadera mina y la psicodelia de los 60 lo puso definitivamente en órbita popular. De todas formas, lo que hoy se exhibe en el Prado como una gloria de la colección, el jardín de las delicias, se exponía hace unas décadas junto a una puerta en una de las grandes salas y con bastante mala iluminación. El Bosco no era tan apreciado, por mucho que se diga, sobre todo porque las dificultades inherentes a su obra y trayectoria le hacían aparecer un poco como una especie de bicho raro e inclasificable. Eso sí, avalado desde siempre por un emperador coleccionista.

Pero ahora, 500 años tras su muerte, seguramente ha llegado el momento para volver a apreciar su trabajo en el contexto en que se produjo. El racionalismo sigue dominando nuestro pensamiento pero hoy sabemos y sentimos que las imágenes de El Bosco pertenecían a un mundo que nunca se fue del todo.

J.M. Costa: El Bosco: un mundo que nunca se fue del todo. El Diario, 28 de mayo de 2016

A modo de justificación...

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El presente blog pretende ser un compendio de los artículos, y publicaciones recogidos en los medios de comunicación (escritos y audiovisuales), principalmente de España, para el estudio de la Historia del Arte. Aspira a ser una guía complementaria para su conocimiento y una referencia para la reflexión y análisis del mundo que nos rodea para difundir la defensa del patrimonio a futuras generaciones. Tuvo su origen a comienzos de junio de 2007, como blog de aula en la materia de Historia del Arte, para la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales de 2º de Bachillerato en el I.E.S. Carbula de Almodóvar del Río (Córdoba). Pero la idea fue creciendo y adquiriendo una dimensión inesperada. Ahora, en un nuevo destino profesional deseamos continuar la experiencia, manteniendo la identidad, para poder alcanzar a nuestros alumnos, en su forzado contacto con la materia, y con el público en general, para que profundice en los entresijos de un aspecto de la civilización de gran calado.