viernes, 29 de septiembre de 2017

El misterio de la Gioconda desnuda

Los expertos del Louvre examinan desde el pasado mes de agosto un retrato de una mujer al carboncillo, conocido como la ‘Gioconda desnuda’, para intentar concluir si la mano de Leonardo de Vinci está detrás de este dibujo conservado en el Museo Condé de Chantilly. Según informa el diario francés ‘Le Figaro’, las conclusiones aún se harán esperar, pero los primeros indicios señalan que el dibujo fue tomado del natural y podría ser el boceto de todos los cuadros que reproducen la misma imagen, que han sido atribuidos bien al propio Leonardo, bien a algunos de sus discípulos. Y, también, que pueden haber trazos de Leonardo pero al menos el rostro fue dibujado por otra mano, la de un pintor diestro (mientras que el maestro de Vinci era zurdo).
El dibujo del museo de Chantilly, la Gioconda desnuda del Hermitage y el original del Louvre.
El dibujo del museo de Chantilly, la Gioconda desnuda del Hermitage y el original del Louvre.
“Estamos ante una composición que fue ejecutada en paralelo a la Gioconda, en la etapa final de la vida de Leonardo da Vinci”, ha indicado a France Presse Mathieu Deldicque, conservador en el Museo Condé de Chantilly, donde se conserva el dibujo desde que fue adquirido en 1862 por el duque de Aumale, habiendo sido atribuido primero al propio Leonardo y posteriormente a su taller.”Este dibujo es en parte del propio maestro”, ha aventurado en declaraciones a ‘Le Figaro’.

Da Vinci vivió entre 1452 y 1519, y la datación del dibujo por parte del Centro de Investigación de no estamos ante una pálida copia” sino ante un dibujo del natural (¿de la misma persona que sirvió de modelo de la Mona Lisa, por tanto?), con sus arrepentimientos y un modelado fino “de una extraña belleza”. Algunas perforaciones sobre el papel indican que podía haber sido utilizado como guía para trasladar el dibujo sobre tela: de hecho, el motivo del dibujo encaja con numerosas variaciones del tema de la ‘Gioconda Desnuda’, como la que se conserva en el Ermitage de San Petersburgo y que ha sido atribuida a diversos discípulos de Leonardo a modo de sátira o variante erótica de la obra del maestro. "Todo esta abierto. Se trata de una creación eminentemente leonardesca pero no es seguro que Leonardo da Vinci aportase su propio trazo. No está claro que este misterio se resuelva totalmente, aunque lo esperamos”, ha declarado Deldicque. Tras la capa de gouache que oculta el fondo del dibujo se podría ocultar un paisaje que ayudase a precisar la relación entre esta imagen y la obra del Louvre, o incluso indicar si más que una parodia o una variante erótica podría ser incluso una obra anterior que habría sido utilizada como versión previa de la más casta Mona Lisa.
San Juan Bautista de Leonardo, Museo del Louvre, París
San Juan Bautista de Leonardo, Museo del Louvre, París
Restauración de los Museos de Francia (C2REMF), instalado en los sótanos del Louvre, ofrece un marco temporal plenamente compatible con estas fechas (entre 1485 y 1538). Los exámenes, según el conservador del C2RMF Bruno Mottin, demuestran que “

Hay diversas versiones pintadas en óleo de este dibujo: en el Hermitage y el Louvre (atribuidas a Gian Giacomo Caprotti da Oreno, ppo Salai, candidato también a haber sido autor de la copia de la Mona Lisa contemporánea al original que se expone en El Prado), en la colección del cardenal Fesch, en la colección del conde de Spencer, en la Accademia Carrara de Bérgamo (más tardía, y atribuida a Procaccini) y en la Galería Nacional de Praga y en el castillo Rheydt de Alemania (ambas de Joos van Cleve). De hecho, Salai podría ser no solo candidato a autor del dibujo, sino quizás un posible modelo: las facciones de la Gioconda desnuda y su apariencia andrógina recuerdan al San Juan Bautista de Leonardo del que se ha dicho, en una lectura homoerótica de la pieza, que podría haber tenido al discípulo como modelo.

El misterio de la Gioconda desnuda, El Periódico de Cataluña, 29 de septiembre de 2017

martes, 21 de febrero de 2017

Andy Warhol: el mago de la transgresión

El artista y cineasta Andy Warhol. GETTY IMAGES
El artista y cineasta Andy Warhol. GETTY IMAGES
Para muchos ese retrato sensual y pop que es la Marilyn de Andy Warhol (hecho después del suicidio de la estrella) es uno de los iconos del siglo XX. Otros -más críticos con el llamado «Papa del pop»- dudan de si una pintura basada en una foto y en medios casi totalmente mecánicos de coloración es un logro de la pintura o del consumo. Todos creen que Andy fue un genio visionario de su época (aquello de los 15 minutos de fama que todos tendríamos) pero las valoraciones profesionales distan mucho... Andrew Warhol nació en agosto de 1928, hijo de una familia católica de emigrantes eslovacos. Su madre, llegada a América en 1921, tardó en hablar bien inglés, y el propio Andy en el colegio sufrió aún de esa deficiencia. Mucho quiere decir de ese país que hoy se resiente de la emigración, que una de las figuras arquetípicas de su modernidad fuera hijo de emigrantes centroeuropeos...

Hay dos sesgos fundamentales en Andy Warhol al llegar a los 30 años de su muerte (el 22 de febrero de 1987): uno es su lado de pintor y cineasta avanzado, que se desarrolla sobre todo en los años 60, y otro -complementario pero distinto- su exitoso papel de jefe de la Factory neoyorquina, padre de todas las transgresiones y novedades que abren esos años malditos que he querido retratar en mi libro Nueva York/ Babilonia.

El arte pop (no olvidemos que pop es de popular) se resuelve en el triunfo absoluto de sus retratos de figuras icónicas, de Elvis Presley a Mao. Warhol escoge la foto, los colores, el modo de disponerlos y una máquina hace el resto, con leves retoques manuales -como máximo- al fin del proceso. Así surgen las botellas de Coca-Cola o las series dedicadas a Marilyn a partir de un fotograma muy glamuroso de la película Niágara. De 1962 a 1972 (cuando retrata doble a la esposa del dueño de la Fiat, Marella Agnelli), desde Jackie Kennedy y Marlon Brandon hasta Liz Taylor, Warhol pone brillos, colores y duplicidades a todo el panteón de las divinidades contemporáneas.

Se valore como se valore su calidad de arte, lo cierto es que Warhol se convirtió en una absoluta celebridad, con su peluca, su mala piel y su aire muy informal que se tornará, a la postre, en la moda del dirty chic, o sea la elegancia desgalichada... Warhol crea la revista Interview -todo lo moderno pasará por ella- o hace tediosas películas de seis horas (como SleepSueño, de 1963) en la que sólo vemos interminablemente dormir a un hombre. Pero eso era un rasgo nuevo. Por supuesto Chelsea girls (1966), rodada en torno a las chicas y travestis que vivían en ese hotel neoyorquino, es mejor, pero ¿vale más la modernidad y su patente de corso o el cine en sí? Todas estas preguntas sobre Andy no se han contestado satisfactoriamente y siguen ahí.

Warhol (así me pareció al conocerlo en enero de 1983) era un personaje enigmático, de aire imperturbable o que tal parecía. Pidió en Madrid ir rodeado por cuatro modelos muy guapos. Nadie pensó que se acostara con ellos, eran puro atrezo. Dicen que Warhol era frígido, y, aunque obviamente homosexual, no se le conocen historias. Le encantaba ver cómo los demás transgredían, bajo su bendición, pero él sólo les sacaba fotos. En la discoteca Studio 54 -ya en los 70 finales- Andy pasa las noches con Truman Capote, al que siempre admiró. Truman se pone ciego de coca. Andy, a su lado, la encarga pero no la prueba... ¿Era la, según algunos, terrible influencia de su madre Julia, muy católica y fallecida en 1972? Andy vivía en la verdadera bohemia, pero, al morir, muchos descubrieron que tenía una casa, elegante y convencional, en el centro de Manhattan. La Factory estaba abierta a todo: transgresiones o belleza o ambas. A aquella casa aburguesada (que, creo, compró después Elena Benarroch) casi nadie había ido.
Andy Warhol (en sombra y con gafas de sol). Lou Reed, John Cale, Sterling Morrison, Maureen Tucker, Nico, Paul Morrissey y Gerard Malanga, en 1966. EL MUNDO
Andy Warhol (en sombra y con gafas de sol). Lou Reed, John Cale, Sterling Morrison, Maureen Tucker, Nico, Paul Morrissey y Gerard Malanga, en 1966. EL MUNDO
Con esto llegamos al segundo plano de Andy que, a lo mejor, es el primero o el que en buena medida sigue más vivo: el de padre y promotor de las transgresiones artísticas y humanas. Dejamos de lado -no es del todo posible- al pintor y cineasta pop, y nos hallamos con el gran valedor de la Factory, el que expide los carnés de «moderno» desde Nueva York. Sin el carnet firmado por Andy es imposible ser moderno. Por ello apadrinó (no sé si dándose plena cuenta) la Movida Madrileña, desde el palacete de los March.

Warhol está detrás del cine transgresor de Paul Morrissey, especialmente de la trilogía que se abre con Flesh -Carne- de 1969 y que presenta a un bello Joe Dallesandro haciendo de chapero, con toda normalidad, en Nueva York. Warhol está detrás del lanzamiento como grupo de rock de Velvet Underground con un Lou Reed que se convierte en estrella y en el creador del himno de la época, la canción Take a walk on the wild side.

También inventa a la modelo alemana Nico, cantando en inglés. Nico como la mujer moderna, diferente. Después, Warhol descubre a un chico mulato y grafitero de origen haitiano, Jean Michel Basquiat (atractivo, además) al que convierte en un pintor renovador, caro y revolucionario en un tiempo récord. Muchos volverán a preguntarse si Basquiat fue un gran pintor o sólo un truco seductor de Andy. Como fuese, Jean Michel apenas sobrevivió un año a su descubridor, pues murió de sobredosis en 1988. Muchos eran jóvenes y casi todos -una buena temporada- yonquis. Pagaron su precio. Ya hemos dicho que Warhol jamás se pinchó aunque estuvo delante y sacó fotos como quiso hacerlo con el cuerpo de un chico de la Factory que se suicidó. Qué pena que no lo advirtiera -comentó al enterarse- habríamos tomado fotos... Las frases de sus libros (especialmente Mi filosofía de A a B y de B a A) casi siempre sugerentes u ocurrentes pasan del ingenio al atrevimiento, como él mismo: «Todo el mundo tiene una idea distinta del amor. Una chica que conozco dijo: Supe que me amaba porque no se corría en mi boca». Dandi con playeras, peluca platino y un cutis decididamente malo, Andy fue el inicio de lo que aún somos. Todavía no se le juzga bien. El mito es absoluto y ya está servido.

Luis Antonio de Villena: Andy Warhol: el mago de la transgresión, EL MUNDO, 21 de febrero de 2017

A modo de justificación...

Recomedamos también
El presente blog pretende ser un compendio de los artículos, y publicaciones recogidos en los medios de comunicación (escritos y audiovisuales), principalmente de España, para el estudio de la Historia del Arte. Aspira a ser una guía complementaria para su conocimiento y una referencia para la reflexión y análisis del mundo que nos rodea para difundir la defensa del patrimonio a futuras generaciones. Tuvo su origen a comienzos de junio de 2007, como blog de aula en la materia de Historia del Arte, para la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales de 2º de Bachillerato en el I.E.S. Carbula de Almodóvar del Río (Córdoba). Pero la idea fue creciendo y adquiriendo una dimensión inesperada. Ahora, en un nuevo destino profesional deseamos continuar la experiencia, manteniendo la identidad, para poder alcanzar a nuestros alumnos, en su forzado contacto con la materia, y con el público en general, para que profundice en los entresijos de un aspecto de la civilización de gran calado.